miércoles, 1 de septiembre de 2010

LENGUA DE SEÑAS COLOMBIANA (LSC)



USUARIOS DE LA LENGUA DE SEÑAS

Bajo esta denominación se conoce a los sordos usuarios de la lengua de señas como su primera lengua natural, ante la cual se agrupan, generando formas de expresión socioculturales diferentes a las de la sociedad mayoritaria. Es de anotar que las lenguas de señas tienen el mismo estatus que las lenguas orales.
Al igual que otras lenguas de señas, la Lengua de Señas Colombiana es visogestual, lo cual quiere decir que se expresa por medio del movimiento de manos, brazos y expresiones faciales y corporales, usando el canal visual para su expresión. Se adquiere cuando el niño es involucrado desde la edad más  temprana posible en un ambiente donde se hable en señas.
Antes que una deficiencia, los sordos usuarios de la lengua de señas o señantes, consideran que viven una experiencia visual, a través de una lengua, la cual les permite establecer relaciones con otros, desarrollarse cognitiva, social y  emocionalmente y acceder a la información.

USUARIOS DE LA LENGUA ORAL

Son aquellos que para comunicarse usan la lengua oral, apoyándose en sus restos auditivos, por medio de apoyos tecnológicos10 y terapéuticos como los audífonos, el Sistema FM o el implante coclear en caso de haber adquirido la lengua. Para estos dispositivos debe garantizarse un uso y mantenimiento permanente. Se aclara que si bien estas tecnologías ofrecen algunas ganancias auditivas para la comunicación oral, en ningún momento permitirán alcanzar una normal.

EL CASO DE LA LENGUA ESCRITA

El aprendizaje de la lengua escrita por parte de los sordos ha sido la historia de un proceso impositivo, rehabilitador, terapéutico, sin investigación, en manos de  profesionales ajenos a la pedagogía, tanto para los sordos que usan la lengua oral, como para los señantes.
Hasta hace algunos años, la forma de enseñar a leer y escribir ignoraba las  articularidades de la población, por lo que sus procesos de lectura y escritura no pueden ser comparables con los estándares que se esperarían de una persona  oyente, sin que esto plantee como que suele suceder dificultades de aprendizaje.
Y aunque en la actualidad se investiga y se desarrollan prácticas educativas sobre la lectura y escritura para sordos, los antecedentes mencionados deben llevar a los diseñadores de textos a presentarlos de forma clara y concisa, sin reducción de los contenidos, preferiblemente acompañados por información en lengua de señas.


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